jueves, 6 de abril de 2017

EL ATARDECER JUEGA

     El atardecer juega con las emociones. Con suma ternura las deposita en el alma atormentada del hombre, los estúpidos rencores acaban con la armonía y las viejas costumbres que se aprendían en el colegio, los grandes conceptos como ´´FAMILIA’’, ‘’DIOS’’. ``PATRIA’’ y muchos otros perdieron todo su sentido, tuvieron que huir por los caminos de la humillación, ya no interesan sus valores. Al nuevo hombre le preocupa otros valores, su ritmo de vida no puede detenerse para analizar absurdas tonterías de un pasado obsoleto, repleto de tradiciones que ya no tienen cabida en la sociedad. 

     El tiempo actual huye velozmente hacia un horizonte que nadie ve, una borrosa niebla de incertidumbre cubre las esperanzas humanas, nadie tiene la certeza de poder conseguir el gramo de felicidad necesario para disfrutar, al menos, las pequeñas cosas de la vida. 

miércoles, 22 de marzo de 2017

EL TRIUNFO DE LA PALABRA VERDADERA

     El piano, vestido con todas sus mejores galas, va desgranando las imponentes notas del concierto para piano y orquesta, nº 1 de Tchaiskovsky, a su alrededor escuchan los versos sorprendidos por la belleza que surge de sus acordes. La fuerza es imponente, la pasión inunda toda la sala en la que el hombre piensa tan sólo en sus intereses, maquina su estrategia para arrebatar a su prójimo el sueño que él, por la incapacidad de ver más allá de sus narices, se niega a aceptar la ofensa del destino. 

     Se cree superior a todos, no tienen ningún derecho a poseer algo que él no puede conseguir. En sus esquemas no entra la posibilidad de que nadie tenga más que él, es el único que puede hacer y deshacer, los otros han de agradecerle sus esfuerzos por allanarles el camino, por ahuyentar a los fantasmas e impedir que les robe las ilusiones. Eso sólo puede hacerlo él, nadie más.

     El piano continúa llenando la gran sala del mundo de una pasión desbordante. Sin embargo, la furia de sus palabras no consigue ablandar la actitud de aquel pobre hombre que no se inmuta, su soberbia es implacable. Su arrogancia desafiante ignora tanta belleza, se aferra con desgana a una mano fría, una compañera de papel a la que puede ultrajar cuando le venga en gana, es de su propiedad, su concubina. Ésta llora, las notas del piano le acaricia el corazón incomprendido, desea huir, alejarse de aquel déspota que tal sólo la exhibe como un mero triunfo, una simple joya que, cualquier día, podrá canjear por otra mucho mejor.

LEVANTAR LA ÚLTIMA COPA DE AMOR

     Quisiera conversar lentamente con la madrugada, poder repasar con tranquilidad todas las emociones degustadas a lo largo de la jornada, cada vez cuesta más subir las escaleras de la vida sin hacer un descanso en la nostalgia, con un recuerdo es suficiente para continuar la ascensión donde las estrellas aguardan, impacientes, para entregarnos los pasos a seguir, al mañana le gusta jugar a la improvisación más absoluta, nuestro parecer no interesa, únicamente hemos de acelerar la marcha para poder sonreír en alguna esquina escondida del tiempo. De vez en cuando hay que hacer un leve descanso y tratar de dibujar un verso, un mísero verso donde poder anotar la temperatura de la última emoción o el grado de acidez del último correo recibido a destiempo. 

NO PUEDO RESISTIR

     Las horas ingratas pintan versos estúpidos en la blancura imperfecta de mi alma, cansada de vagar entre tantos sueños caóticos que, al final, huyen por caminos perdidos en un tiempo difuso. Me dejo llevar por tópicos eternos que me introducen en paraísos luminosos donde pierdo mi propia identidad entre borrachas imágenes que acaban con mis sentimientos más inocentes.

     Las palabras ausentes acuden a mi ayuda, procuran arrancarme de las garras de la soledad, del egoísmo de viejos complejos y temores absurdos. Los rotundos ecos de su voz conmueven a mis silencios, incapaces de seguir gritando, hartos de escuchar las excusas de siempre, las justificaciones repetidas a lo largo de tantas madrugadas. Me ofrecen estrofas luminosas que fingen entregar toda su pasión, pero son incapaces dibujar los versos sencillos, transparentes, de mi alma. 

LA VIDA NO ES UNA VULGAR PELÍCULA

     A veces, el destino es demasiado cruel, el camino se pierde en un laberinto de espejos rotos en donde imágenes borrosas juegan con los sentimientos y, de repente, todo parece perder sentido. No vale la pena seguir. Para qué? Las horas pasan velozmente sin apenas dejar rastro sobre las cuartillas de la vida. Las huellas de nuestra existencia se ocultan por las esquinas avergonzadas, su actitud cobarde las empuja por sendas hipócritas llenas de mentiras, sueños absurdos e imposibles que, apenas, merecen un triste verso de melancolía.

martes, 7 de marzo de 2017

LA NOSTALGIA DEL OTOÑO

Nuevo video, esta vez le he puesto dos músicas, dos de las más hermosas  que se han compuesto que pertenecen a dos películas que se pueden considerar joyas de la historia del cine. Espero que os guste.

martes, 28 de febrero de 2017

LA MALDITA PIEDRA

     Todas las mañanas me ofrece esperanzas nuevas, ilusiones por las que seguir luchando aunque la incertidumbre, en mucha ocasiones, me ahoga, Detrás de las esquinas pueden surgir puñales dispuestos a acabar con las, cada vez. más débiles ganas de vivir. 

     Muchas veces, incluso en situaciones difíciles, dolorosas, terriblemente amargas, nos repetimos, frente al espejo de nuestra conciencia, que hay que seguir luchando, que todo puede cambiar. Tiene que cambiar, el destino no puede ser tan rencoroso e ingrato, tiene que perdonar nuestros errores, demasiados, y dejar que recuperemos el sentido común, el camino que abandonamos un día y nos metimos en laberintos absurdos, que no conducían a ninguna parte, perseguíamos tesoros imposibles, nuestra codicia nos cegaba y, por momentos, parecíamos enloquecer. 

jueves, 9 de febrero de 2017

NUEVO VIDEO

La hoja en blanco, nuevo micro relato convertido en video con una conocida melodía, interpretada por la Orquesta Mantovani

lunes, 6 de febrero de 2017

LAS PALABRAS SE ROMPIERON

     Las palabras se rompieron en el atardecer, quisieron volar demasiado alto, pretendieron conquistar un tesoro que no les pertenecía, pensaban que no hacían daño a nadie, todo era un inocente juego que a nadie tenía por qué molestar. Las palabras dibujaban, sin cesar, versos en un atardecer cada vez más sombrío, cargado de ausencias y recuerdos desconocidos.

lunes, 9 de enero de 2017

MI SOMBRA HUYÓ

     Era una rencorosa, una estúpida rencorosa que me abandonó llevándose lo más preciado para mí, las palabras. Sabía perfectamente, que sin ellas no podría continuar la senda marcada, mis poemas se descomponían en la ingrata soledad del abandono. Del interior de los cajones donde cuidaba, con mimo, aquellos versos más delicados, mis historias más amadas que deseaban emprender el mágico vuelo de la locura y abandonar, para siempre, los miedos en la noche y las lágrimas de la madrugada ausente, surgían gritos desesperados que se ahogaban en el silencio definitivo.

     Mi sombra huyó mientras procuraba hallar el sueño de mi vida, el sentido exacto de mi existencia, una existencia llena de algún sinsabor amargo, doloroso, pero siempre habíamos compartido grandes esperanzas y desentrañados íntimos secretos que nadie podía suponer.

ME RESISTO

     Cada atardecer siento las caricias de la melancolía por todo mi cuerpo. La soledad, ya envejecida por el paso del tiempo, me obliga a humillarme ante la blancura de la cuartilla imposible, en muchas ocasiones, lejana, ausente. Su soberbia me empuja a las profundidades del caos más absoluto.

     Me resisto, trato de escapar de los complejos absurdos que no me permitieron continuar tras las huellas de sueños inalcanzables. Grito como un loco tratando de mantener firmes y seguros mis débiles pasos. Necesito romper el silencio de las olas y sumergirme, aunque fuera muy lentamente, en los paraísos soñados, su luminosidad me entrega cada amanecer las esperanzas que brillan en el horizonte. Era preciso no perder la estela de aquellos sueños que sólo a mí pertenecían, nadie me puede impedir llegar y saborear de la última copa del atardecer. El destino, impaciente, me está aguardando hace demasiado tiempo.