jueves, 29 de septiembre de 2016

HAY QUE ABANDONAR EL LETARGO DE LA NOCHE

     El amanecer entra por la ventana y se presenta altanero, provocador. Me ordena que salga inmediatamente de la cama y prepare todo lo necesario para comenzar a recorrer la senda diaria. 

     He de llenar la blancura de la soledad con las razones que me entrega, palabras ausentes que tengo que buscar en los recodos de un sendero que sólo a mi me pertenece, pero he de ganarme la confianza del destino, tengo que huir de viejos fantasmas y ponerme a buscar, con urgencia, esas soledades muertas, comenzar a dibujar el verdadero poema sobre el rostro entristecido de la aurora, el único que merece la pena, es preciso abandonar, cuanto antes, el letargo cálido de la noche y robar ilusiones nuevas a las estrellas fugaces. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

LA RUTINA REGRESA

     Las horas lentas y apacibles se impacientan. El verano, como todos los años, recoge sus refrescantes emociones. La rutina regresa, con ímpetu, dispuesta a entregarnos un montón de cuartillas en blanco que debemos de cubrir con nuevos proyectos que hay que poner en marcha cuanto antes. Las palabras deben ser ágiles y transparentes para que no haya ninguna pega a la hora de cobrar los sueños a los amaneceres, no sea que la madrugada se ponga furiosa y destruya, sin misericordia, todos los versos que iban a emprender el vuelo hacia su añorada libertad compartida, no quieren cargar con las culpas de los reproches borrachos, no han aprendido todavía a escapar del laberinto infinito de imágenes dobles que arrastran a las conciencias dormidas por oscuros laberintos de los que es imposible escapar.