martes, 26 de abril de 2016

INCAPAZ DE CONVERSAR CON LAS ESTRELLAS

     Las horas lentas de la madrugada escriben los versos más hermosos del alma, sobre las cuartillas amarillentas se deslizan palabras extrañas que se abrazan entre ellas dibujando versos valientes que se arrojan al abismo de la locura. Vagan por sendas mágicas, buscan razones para continuar adelante sin necesidad de detenerse a reflexionar sobre cuestiones absurdas, hay que seguir buscando los colores traviesos de un arco iris perezoso que no quiso brillar en el firmamento.

EL VIOLONCHELO NOSTÁLGICO

     Por las calles desiertas suenan las notas melancólicas de un violonchelo triste, temerosas de contemplar cómo la gente se oculta tras los cristales empañados por el miedo las notas brotan rasgando, con dulzura, al silencio que medita sobre los últimos acontecimientos, no puede entender el comportamientos de los hombres, no consigue encontrar las razones que le llevan a actuar de una manera tan irracional. 

     El silencio se llena de dudas, preguntas, presentimiento, temores. Hace lo posible por serenarse, trata de buscar las sendas de los sueño, desea recuperar viejas sensaciones, busca en los bolsillos de la nostalgia alguna ilusión, por pequeña que sea, que le haga recuperar la fe perdida en el ser humano, quiere que aquellas miradas, ocultas tras los cristales cada vez más borrosos, vuelvan a contemplar la luz del amanecer y las calles se llenen de vida, donde se puedan escuchar las voces y las risas de los niños que vuelven a correr y a jugar por sus rincones más insospechados, son dichosos al descubrir los juegos de sus padres, las calles eran las compañeras de las fabulosas aventuras en las que había que descubrir fabulosos tesoros antes de la hora de la cena, había que irse pronto a la cama para soñar con el nuevo día.

lunes, 11 de abril de 2016

LAS NOVELAS DE VICENTE HUIDOBRO

Acabo de poner el enlace de Las novelas de Vicente Huidobro, mi Tesis Doctoral, presentada en el 2009 y obtuvo la calificación de CUM LAUDE SOBRESALIENTE

SE VEÍA VENIR

     Se venía venir, era inevitable. Nadie hizo nada, todos iban a lo suyo y sucedió. Cada cual tenía sus preocupaciones, sus intereses y las historias ajenas ya no interesaban, que cada cual solucionen sus problemas. La lucha era feroz. Los más fuertes imponían su ley, devoraban, sin piedad, a los más débiles, aquellos seres que vagaban despacio por sendas llenas de obstáculos que parecían insuperables, por las esquinas surgían fantasmas y absurdos temores que les robaban las ilusiones, les presagiaban una dura travesía llena de sinsabores  .